lunes, 6 de marzo de 2017

El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín Fenollera

«—Y hay algo más —continuó—, algo que tiene que ver con la capacidad de mirar más allá del instante, con la necesidad de escudriñar el horizonte, de estudiarlo con el mismo celo con el que un marino estudia una carta de navegación. No se sorprenda, Prudencia, la mía es una historia vieja como el mundo. No he sido el primero y tampoco seré el último. Sé lo que está pensando. ¿Volvería atrás si pudiese? No, claro que no volvería atrás. ¿Puede acaso un hombre despierto querer vivir dormido?»

Atraída por un sugestivo anuncio, Prudencia Prim llega a San Ireneo de Arnois, un pequeño lugar lleno de encanto cuyos habitantes han decidido declarar la guerra a las influencias del mundo moderno. La señorita Prim ha sido contratada para organizar la biblioteca del Hombre del Sillón, un hombre inteligente, profundo y cultivado, pero sin pizca de delicadeza. Pese a las frecuentes batallas dialécticas con su jefe, poco a poco la bibliotecaria irá descubriendo el peculiar estilo de vida del lugar y los secretos de sus nada convencionales habitantes. Estupenda novela de la joven periodista gallega Natalia Sanmartín Fenollera. Deliciosa, simpática, amena, original, y mucho más profunda de lo que parece, ofrece múltiples lecturas: desde más ligera y superficial que nos lleva a ver “la importancia y la belleza de las pequeñas cosas” hasta la que conduce a preguntarse sobre Dios, el alma o la fe. Más de uno la considera una obra maestra para ser una escritora novel. Me ha encantado.



lunes, 27 de febrero de 2017

El silencio del asesino, de Concha López Narváez

Siempre estoy atento a lo que leen los muchachos en el colegio. No hace mucho vi a Gabi, alumno de 1º ESO y gran lector, con un nuevo libro. Y le pedí que -cuando acabara de leerlo- me lo pasara si le había gustado. Me lo leí, y aquí te lo traigo. Se trata de El silencio del asesino, de Concha López Narváez. No es una autora desconocida para mí, ya que hace años me leí -y guardo buen recuerdo- La tejedora de la muerte. En esta ocasión nos trae un nuevo libro de misterio.
Dos bellos sauces daban vida al jardín de Twin Willows Manor, pero también escondían algo terrorífico. El día en el que, por accidente, una excavadora derrumbó aquellos árboles, el revuelo y el escándalo se apoderaron de la tranquila ciudad de Wiggfield. Un cadáver, un juicio, testimonios dolorosos, mentiras y un acusado que se niega a hablar forman la trama de esta novela, donde el suspense articula un entramado de personajes y hechos capaz de secuestrar a cualquier lector.

lunes, 20 de febrero de 2017

El coleccionista de huesos, de Jeffery Deaver

Lincoln Rhyme, uno de los principales criminalistas forenses del mundo, está paralítico del cuello para abajo, por lo que vive atado a su cama. Cuando planea suicidarse recibe la llamada de un antiguo compañero: enterrada en una vía de tren del West Side neoyorquino se ha encontrado la mano de un hombre que cogió un taxi del que nunca saldría... su conductor era 'el coleccionista de huesos'. Sólo Rhyme puede descifrar las pistas que va dejando este inteligentísimo psicópata. La oficial de policía Amelia Sachs será sus brazos y sus piernas en una frenética y apasionante carrera para detener el horror.

Publicada en 1997, es la primera novela de la serie de Lincoln Rhyme, criminalista forense tetrapréjlico. En 1999 fue llevada al cine con  Denzel WashingtonAngelina Jolie como protagonistas. Excelente para desconectar. Espero seguir leyendo la serie.

miércoles, 25 de enero de 2017

El extraordinario viaje de T. S. Spivet, de Reif Larsen

Hace unos años, un amigo mío, profesor de Educación Secundaria, me recomendó para jóvenes Las obras escogidas de T. S. Spivet, primera novela de Reif Larsen. Me hice con ella y no recuerdo bien por qué al final no la leí. Y mira por dónde, el pasado 31 de diciembre de 2016 cené con mi padre y vimos juntos la adaptación cinematográfica de Jean-Pierre Jeunet. Ambos nos lo pasamos genial. Después de verla mi padre me dijo: “Has acertado”. Por eso, te recomiendo verla y leer la novela. T. S. Spivet es un chaval de 12 años de extraordinaria inteligencia, que vive con su atípica familia en un rancho en Montana. Su padre es el tradicional cowboy de pocas palabras. Su madre es una investigadora científica, experta en escarabajos. Su hermana mayor es una adolescente, en plena edad del pavo. Y su hermano mellizo murió en un trágico accidente. Spivet inventa una máquina de movimiento perpetuo que le supone un importante premio. De modo que emprende un viaje en solitario –pues se siente excluido del resto de la familia– para recoger el galardón, mientras que los que se lo han concedido ignoran que el genial inventor es un niño. Cine de aventuras fantásticas, en la línea de La invención de Hugo, con momentos dramáticos, pero también buenos golpes humorísticos, ofrece una atinada reflexión sobre la familia, el modo en que hay que cultivar las relaciones padres-hijos o entre hermanos, abordando de frente los malos tragos que depara la vida.

miércoles, 18 de enero de 2017

Los cuarenta días del Musa Dagh, de Franz Werfel

«Esta obra se concibió en marzo del año 1929, durante una estancia del autor en Damasco. El espectáculo deprimente de unos niños prófugos, mutilados y hambrientos, que trabajaban en una fábrica de tapices, fue el motivo decisivo que me decidió a desenterrar de la tumba del pasado el inconcebible destino del pueblo armenio»

Franz Werfel, Breitenstein, Primavera de 1933


Ésta es la novela que leían los judíos del gueto de Varsovia durante tu cautiverio, pues su historia refleja mejor que ninguna otra su aciaga suerte y su martirio. Inspirada en hechos reales, Los cuarenta días del Musa Dagh narra el exterminio de los armenios a manos del imperio otomano. Este crimen ominoso presenta un lado épico en la resistencia que durante el verano de 1915 mantienen los 5000 habitantes armenios de las aldeas alrededor del Musa Dagh ─el Monte de Moisés─, a orillas del Mediterráneo. Gabriel Bagradian, un intelectual armenio rico, casado con una parisina y que lleva muchos años lejos de su patria se erigirá en el héroe de estas comunidades, convirtiendo el monte en una fortaleza en la que pelearán por escapar a la persecución, la tortura, el hambre, la reclusión en campos de concentración y, en definitiva, la negación de su condición humana. Todo un clásico, de 838 páginas, que no tiene desperdicio.

jueves, 5 de enero de 2017

Días de Reyes Magos, de Emilio Pascual

Un libro para todos los públicos, aunque habitualmente se catalogue como literatura juvenil. El protagonista, un adolescente llamado Ulises, nos narra en primera persona el momento en que descubre que los Reyes Magos no existen, las discusiones con sus padres, su huida de casa con dieciséis años y su descubrimiento de la literatura a través de su amiga Cali y de un misterioso mendigo ciego que conoce en el metro y que le contrata para que le lea libros. Días de Reyes Magos es un libro que habla de libros, de los libros con los que el autor, y tú, y yo y mucha otras personas han disfrutado: Oliver Twist, las Aventuras de Sherlock Holmes, la OdiseaLa isla del tesoroEl Principito,… Lecturas que te hacen recordar tantos buenos ratos pasados con un buen libro entre las manos y que te impulsan a descubrir títulos y autores aún no explorados.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Un poema: Era en Belén y era Nochebuena, de Antonio Murciano

Era en Belén y era Nochebuena

Era en Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujiera cuando entrara.
Era una mujer seca, harapienta y oscura
con la frente de arrugas y la espalda curvada.

Venía sucia de barros, de polvo de caminos,
la iluminó la luna y no tenía sombra.
Tembló María al verla; la mula no, ni el buey
rumiando paja y heno igual que si tal cosa.

Tenía los cabellos largos, color ceniza,
color de mucho tiempo, color de viento antiguo;
en sus ojos se abría la primera mirada
y cada paso era tan lento como un siglo.

Temió María al verla acercarse a la cuna.
En sus manos de tierra ¡oh Dios! ¿qué llevaría...?
Se dobló sobre el Niño, lloró infinitamente
y le ofreció la cosa que llevaba escondida.

La Virgen, asombrada, la vio al fin levantarse.
¡Era una mujer bella, esbelta y luminosa!
El Niño la miraba, también la mula, el buey
mirábala y rumiaba igual que si tal cosa.

Era Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujió cuando se iba.
María, al conocerla, gritó y la llamó: «¡Madre!»
Eva miró a la Virgen y la llamó: «¡Bendita!»

¡Qué clamor, qué alborozo por la piedra y la estrella!
Afuera aun era pura, dura la nieve fría.
Dentro, al fin, Dios dormido, sonreía teniendo
entre sus dedos niños la manzana mordida.



Gn 3, 6-15

miércoles, 24 de agosto de 2016

La batalla, de Patrick Rambaud

Completamente agotado, un soldado de la Grand Armée busca un lugar para descansar su cabeza y dormir; al despertar se da cuenta, con cierta indiferencia y cierto asco, que un montón de brazos y piernas amputados le sirvieron de almohada. Tal es el cuadro que describe Patrick Rambaud en La batalla. El relato de la batalla de Essling, en los suburbios de Viena, donde Napoleón, al frente de un ejército compuesto de franceses, españoles, portugueses, sardos, bávaros, hamburgueses, polacos, napolitanos, wurtemburgueses, croatas, eslovenos, daneses y quién sabe cuántas nacionalidades más, se enfrenta al ejército austriaco y húngaro, que había pasado a la ofensiva. La primera batalla que Napoleón perdió, inicio del fin, en una recreación histórica que convence. Bien documentada y construida, La batalla desmitifica a grandes personajes como Napoleón. Es la novela que Balzac quiso escribir pero nunca comenzó: «Habla de ella regularmente, pero no la comenzó nunca, tan sólo tomó notas» explica Rambaud.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Paradero desconocido, de Kressmann Taylor

«Querido Martin: ¡De vuelta en Alemania! ¡Cómo te envidio! (…) Llegas a una Alemania democrática, a una tierra profundamente culta, donde la preciosa libertad política está en sus comienzos. Será una vida maravillosa».
1932. El alemán Martin Schulse y el judío norteamericano Max Eisenstein se quieren como hermanos, y juntos han abierto una galería de arte en California. Pero Martin decide regresar a casa, así que Max se quedará a ocuparse del negocio. Desde el primer día se escriben cartas, como habían prometido, pero la llegada de Hitler al poder en 1933 convertirá esta amistad en un horror jamás imaginado. Kressmann Taylor fue el seudónimo usado por la escritora americana Kathrine Kressmann Taylor al publicar este relato en 1938 en la revista Story. Era una historia era «demasiado dura para aparecer firmada por una mujer». Con admirable economía de medios, Paradero desconocido, Address unknown en el original, retrata el horror ideológico de la Alemania nazi. Visionario, incisivo y con un final imprevisible, ha demostrado ser la denuncia más rotunda contra el nazismo que jamás se ha escrito.

miércoles, 10 de agosto de 2016

En piel ajena, de Tana French

«Ésta es la historia de Lexie Madison, no la mía. Me encantaría explicarles la historia de una sin mezclarla con la de la otra, pero es imposible. Antes pensaba que había cosido nuestras vidas por los bordes con mis propias manos, que había apretado bien las puntadas y que podía descoserlas cuando deseara. Ahora creo que siempre fue algo mucho más profundo que eso, y mucho más soterrado; quedaba fuera del alcance de la vista y también de mi control. (…) Hay algo que deben saber acerca de Alexandra Madison: nunca existió».

A pesar de haber abandonado la brigada de homicidios, la detective Cassie Maddox recibe una llamada para acudir a la escena de un crimen, ya que ella y la joven asesinada, Alexandra Madison, son prácticamente como dos gotas de agua. La policía desmentirá la muerte de Lexie Madison para que Cassie pueda suplantarla e irse a vivir a Whitethorn House, su antiguo hogar, que compartía con cuatro curiosos estudiantes universitarios, los principales sospechosos. Cassie no tardará en verse arrastrada por el misterio de saber quién era realmente Lexie y penetrar en su mundo. Excelente thriller, que te engancha desde el principio. Una buena lectura para el verano.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Un saco de canicas, de Joseph Joffo

«La canica gira entre mis dedos en el fondo del bolsillo. Es mi preferida, nunca me separo de ella. Y lo bueno es que es la más fea de todas (…) es una canica de barro, con el barniz medio saltado. Por eso tiene asperezas en la superficie, y dibujos, parece el planisferio de la clase en pequeño. Me gusta mucho, es bonito tener la Tierra en el bolsillo…»
El peluquero Joffo, un honrado judío establecido en París ocupado por los nazis, decide dispersar a su familia para evitar el cruel y posible destino que les espera. Sus hijos, Joseph (el autor de esta obra) y Maurice, tienen, a sus diez y doce años, que sobrevivir solos en un universo desquiciado, en el que la barbarie, la amistad, la picaresca y, sobre todo, el miedo imponen una sola ley: la supervivencia". Un sac de billes es, en palabras del propio Joffo, un relato «que narra la historia de dos niños en medio de un universo de crueldad, de absurdo, y también a veces, de ayuda inesperada». Christian Duguay dirige su adaptación cinematográfica. Sin duda, un clásico juvenil.

miércoles, 27 de julio de 2016

Una letra femenina azul pálido, de Franz Werfel

«Eran once sobres, diez de ellos escritos a máquina. (…) destacaba entre la uniforme serie la tinta de un tono azul pálido con la que estaba escrito el undécimo. Una letra femenina de amplios rasgos, un tanto severos y empinados. Leónidas agachó involuntariamente la cabeza, pues sintió que había empalidecido»


Viena, 1936. Una mañana, León, alto funcionario del ministerio, casado con una bella y rica dama vienesa, recibe una carta. En el sobre reconoce la letra azul pálido de Vera, una antigua novia judía, que le pide, en nombre de su antigua relación, y dada la importancia de su cargo, interceda a favor de un joven de dieciocho años. Esas líneas traerán para León el recuerdo de un amor de hace muchos años, un amor que había enterrado con sumo cuidado y que golpeará su conciencia trayendo de nuevo al presente su primer y único desliz matrimonial. Novela intimista, amarga, en Eine blaßblaue Frauenschrift confluyen el estudio psicológico y el análisis social. Una obra maestra de la novela corta.

miércoles, 20 de julio de 2016

El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

«Una tarde, Bruno llegó de la escuela y se llevó una sorpresa al ver que Maria, la criada de la familia —que siempre andaba cabizbaja y no solía levantar la vista de la alfombra—, estaba en su dormitorio sacando todas sus cosas del armario y metiéndolas en cuatro grandes cajas de madera; incluso las pertenencias que él había escondido en el fondo del mueble, que eran suyas y de nadie más. —¿Qué haces? (…) —Madre —dijo Bruno—, ¿qué pasa? ¿Por qué Maria está revolviendo mis cosas? —Está haciendo las maletas».

Bruno tiene nueve años y vive en Berlín. Un día, de repente, se muda con su familia a una casa junto a una verja. Allí traba amistad con un niño judío llamado Shmuel que vive al otro lado de la verja y que, como otras personas en ese lugar, viste un "pijama de rayas". Esa amistad dará un giro inesperado a su corta existencia. El niño con el pijama de rayas (en inglés The Boy in the Striped Pyjamas) es una novela del autor irlandés John Boyne. Un libro no sólo para adultos; también es muy recomendable para jóvenes a partir de doce años. Su éxito hizo que se rodase una adaptación cinematográfica que se estrenó en 2008.



miércoles, 13 de julio de 2016

La última bruja de Trasmoz, de César Fernández García

La última bruja de Trasmoz es una novela juvenil de terror del escritor español César Fernández García. La novela gira en torno a la obsesión que sufrió Gustavo Adolfo Bécquer por la última bruja de Trasmoz y que, dos siglos después, hereda un descendiente suyo. La acción comienza en el invierno de 1870. El escritor romántico ha abandonado temporalmente su trabajo para recluirse en el Monasterio de Veruela. Su mujer Casta le echa en cara que vuelva a las andadas. Bécquer pretende retomar una leyenda de la comarca del Moncayo que últimamente le tiene obsesionado causándole frecuentes pesadillas. Se trata de la joven Gorgona, última de las famosas e históricas brujas de Trasmoz, que en sus sueños se le aparece con una calavera de cristal, del tamaño de un puño, pendiendo de una cadena negra que utiliza como colgante. La necesidad de escribir sobre la última bruja de Trasmoz será heredada, en el siglo XXI, por un joven descendiente de Bécquer llamado Emilio que al igual que su antepasado abandonará su trabajo para retirarse a un monasterio de la comarca. Allí, desde su llegada, asistirá a sucesos extraños.

jueves, 7 de julio de 2016

Los idus de marzo, de Valerio Massimo Manfredi

«Un grito, agudo e intermitente, desgarró el cárdeno silencio del amanecer. Un proveniente de la casa del pontífice máximo. Las vestales lo oyeron desde su morada, casi contigua, y se sintieron dominadas por el pánico. Ya había sucedido otras veces, pero cada vez era peor. (…) En un lecho en desorden, chorreante de sudor, con la mirada perdida en el vacío, baba en la boca, los dientes clavados en un espasmo chirriante, sujetado por los brazos nervudos de Silio Salvidieno, su ayudante de campo, estaba boca arriba el pontífice máximo, dictador perpetuo, Cayo Julio César, presa de las convulsiones».

«¡Guárdate de los idus de marzo!» Esta fue la célebre advertencia que hizo un adivino a Julio César, infausto presagio de lo que iba a suceder. El complot ya estaba urdido y los conspiradores decididos a dar el golpe fatal. Tampoco las palabras de aviso del adivino fueron las únicas que escuchó César en los días previos al asesinato, pero era tan grande su confianza que las rechazó. En muchos aspectos la de César fue una muerte anunciada.
Esta obra de Valerio Massimo Manfredi es la crónica implacable de las cuarenta y ocho horas anteriores al sangriento acontecimiento que había de cambiar la historia.

miércoles, 29 de junio de 2016

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson

«Mr. Utterson, el abogado, era hombre de semblante adusto jamás iluminado por una sonrisa, frío, parco y reservado en la conversación, torpe en la expresión del sentimiento, enjuto, largo, seco y melancólico, y, sin embargo, despertaba afecto».

Londres, siglo XIX. En una vivienda señorial que tiene salida por detrás al barrio de Soho, vive el respetado doctor Jekyll. Sus amigos, el abogado Utterson y el doctor Lanyon, averiguan que tiene alojado en su casa a un tipo mal encarado llamado Mr. Hyde, que desagrada profundamente al mayordomo Poole y a toda la servidumbre. Hyde se ve involucrado en un crimen y se oculta por un tiempo. Más tarde reaparece, confiesa sus crímenes, anuncia a Lanyon «un nuevo ámbito de conocimiento y nuevos caminos hacia la fama y el poder», y le reprocha sus «puntos de vista estrechos y ramplones» sobre la ciencia. The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, un clásico de la novela corta que evoca el lado oscuro de la condición humana y admite varias lecturas: simple trama de suspense, fábula moral y escenario para la perpetua lucha entre el bien y el mal.

miércoles, 22 de junio de 2016

Confesión, de Lev Tolstoi

«Fui bautizado y educado en la fe cristiana ortodoxa. En los principios de dicha fe me instruyeron desde niño, durante toda mi adolescencia y en mi juventud. Pero cuando a los dieciocho años abandoné la universidad en segundo curso, yo ya no creía en nada de lo que me habían enseñado».
En el cenit de su vida, cuando había alcanzado con sus libros riqueza y celebridad mundial, Lev Tolstoi, autor de Guerra y paz y Ana Karenina, se sincera y escribe: «Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado». Al borde del suicidio, empieza una búsqueda existencial, primero a través de la ciencia y luego a través de la filosofía, la historia y las diversas religiones. «Mi pregunta —escribirá— (…) era la más sencilla: reside en el alma de todo ser humano (…) una pregunta sin la cual la vida es imposible (…). La pregunta es: “¿Qué resultará de lo que hoy haga? ¿De lo que haga mañana? ¿Qué resultará de toda mi vida?”. Expresada de otra forma (…) “¿Para qué vivir, para qué desear, para qué hacer algo?” O (…) ¿Hay algún sentido en mi vida que no será destruido por la inevitable muerte que me espera?» Confesión de Tolstoi, es la crónica apasionada y franca de una búsqueda vital de la verdad.

miércoles, 15 de junio de 2016

Cucho, de José Luis Olaizola

«Cucho Maluquer vivía en un piso ático de la calle de la Luna, en Madrid, con su abuela. Iba a la escuela como los demás chicos. No sabía por qué no tenía padres, pero como otros chicos no sabían por qué no tenían abuela, estaban igual».

A sus diez años, Cucho sabe lo que significa ser pobre, pues en ocasiones no tienen dinero ni para comer. Gracias a la ayuda de sus compañeros de colegio, que le ofrecen sus bocadillos, pueden alimentarse. Pero no se puede alimentar sólo de bocadillos, así que Cucho decide venderlos en la calle para comprar leche. Así conoce al "Langosta", un vendedor callejero, que le ayuda en lo que puede. Al llegar las vacaciones de Navidad no le quedan bocadillos que vender y habrá de buscar otros modos de ganarse la vida: como músico callejero, trabajando para el pipero, o vendiendo los trajes que hace su abuela a la banda de rock de Mr. Coke... Un día, sin embargo, su abuela recibe un aviso de desahucio…

miércoles, 8 de junio de 2016

Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom

«Mi viejo profesor impartió la última asignatura de su vida dando una clase semanal en su casa, junto a una ventana de su despacho, desde un lugar donde podía contemplar cómo se despojaba de sus hojas rosadas un pequeño hibisco. La clase se impartía los martes. Comenzaba después del desayuno. La asignatura era el Sentido de la Vida. Se impartía a partir de la experiencia propia. No se daban notas, pero había exámenes orales cada semana (…) No se necesitaba ningún libro, pero se cubrían muchos temas, entre ellos el amor, el trabajo, la comunidad, la familia, la vejez, el perdón y, por último, la muerte. La última lección fue breve, de sólo unas pocas palabras. En lugar de ceremonia de graduación se celebró un funeral».

Novela autobiográfica que narra la relación entre Morrie Schwartz, sociólogo, y Mitch Albom, su alumno. Morrie, que está muriéndose de esclerosis lateral amitrófica (ELA), da las últimas lecciones de su vida, sobre todo la importancia de dar o, más bien, darse.

miércoles, 1 de junio de 2016

The Giver (Libro IV). El hijo, de Lois Lowry

La chica sintió vergüenza cuando le colocaron el antifaz de cuero para cegarla. Le parecía grotesco e inútil, pero no se resistió. Era el procedimiento. Estaba enterada. Otra Receptora se lo había contado un mes antes, mientras comían. —¿Un antifaz? —preguntó entonces sorprendida, medio riéndose al imaginar el cuadro—. ¿Y para qué?
(…) Daba la impresión de que había sido ayer. Pero aquí estaba, nueve meses después, con el antifaz tapándole los ojos. Las molestias habían empezado unas horas antes, de manera intermitente; ahora eran continuas. Respiró hondo, tal como le habían enseñado. Con los ojos vendados resultaba más difícil; sentía la piel caliente bajo el antifaz. Intentó relajarse. Aspirar y espirar. Ignorar las moles… «No», pensó, «de molestias nada. Es dolor, dolor de verdad». Reunió fuerzas para el trabajo que la esperaba, gruñó bajito, arqueó la espalda y se rindió a la oscuridad. Se llamaba Clara y tenía catorce años.

En la Comunidad, eligen a Clara como Biomadre y, como es preceptivo, su Neoproducto le es arrebatado antes de que pueda verlo. Ella, contraviniendo las normas, lo busca, lo encuentra y no puede evitar quererlo como una verdadera madre. Ambos abandonan la Comunidad hacia destinos bien diferentes. ¿Tendrá el amor fuerza suficiente para volver a reunirlos? Un libro excelente que cierra la serie y da sentido a todo lo que en los libros anteriores parecía no tenerlo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

El precio a pagar, de Joseph Fadelle

«Amman, 22 de diciembre de 2000
— Tu enfermedad se llama Cristo y no tiene remedio. Nunca podrás curarte... Mi tío Karim saca un revólver y me apunta al pecho. Contengo la respiración. Detrás de él cuatro hermanos míos me desafían con la mirada. Estamos solos en medio de este valle desierto…»

Durante el servicio militar, Mohammed, un joven musulmán iraquí miembro de una importante familia chiíta, descubre con espanto que su compañero de cuarto es cristiano. Entre ambos hombres surge una relación paradójica, de la que Mohammed saldrá transformado. De vuelta a la vida civil, mantiene un único deseo: convertirse al cristianismo. ¡Una auténtica locura, impensable entre sus familiares y allegados! En el Islam el cambio de religión constituye un crimen. Su familia es capaz de todo con tal de hacerle desistir, aunque en vano. A las amenazas y los golpes les suceden la prisión y las torturas. Mohammed, convertido en Joseph una vez bautizado, vive un largo calvario, pero no cede un milímetro. El precio a pagar es una historia verídica.

miércoles, 18 de mayo de 2016

El informe de Brodeck, de Philippe Claudel

«Diodème murió hace tres semanas, en circunstancias tan extrañas e imprecisas que desde entonces aún estoy más alerta respecto a los pequeños signos que percibo a mi alrededor, y que hacen que el miedo se incube calladamente en mí; tan extrañas que al día siguiente de su muerte inicié este relato…»

Ya hace algún tiempo cayó en mis manos y leí con gusto La nieta del señor Linh. Por eso no dudé en empezar El informe Brodeck al encontrarla, como me suele ocurrir, curioseando en una biblioteca. Con una mezcla de realismo y simbolismo, narra el proceso de elaboración del informe sobre el asesinato del visitante de un pueblo del norte de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. Por un lado, se muestran siempre de forma comedida y delicada, todas las ruindades de una sociedad envilecida. Por otro, el misterioso personaje asesinado deja la novela abierta: ¿es la conciencia colectiva? ¿Se trata de Dios? Frente a tanto mal, queda la esperanza expresada en la inocente hija del narrador y en su mujer enferma. Novela dura, pero de notable calidad que, sin duda,  merece la pena leer.

sábado, 14 de mayo de 2016

Los pastorcillos de Fátima, de Miguel Álvarez

Los tres pastorcillos de Fátima comenzaron sus vidas en la honradez de una vida sencilla, e hicieron de su labor de pastores un ejemplo de humanidad para sus familiares y compañeros. La visita de la Virgen supuso un reto de superación en su forma de entender su relación con Dios. Gracias a la confianza que demostraron en la Madre de Dios, hicieron llegar fielmente el mensaje que ella quería transmitir a toda la humanidad. Esta es la historia de los tres pastorcitos portugueses a los que se les apareció la Virgen de Fátima el 13 de mayo de 1917. Lucia, de 10 años, y sus primos, Francisco de 9 años y Jacinta de 7 años, recibieron el mensaje de la Señora: el mal del mundo, la causa de sus guerras y desastres es el pecado; la oración y el sacrificio son los medios para conseguir la salvación. Inocentes y analfabetos, los pastorcitos oyeron hablar de guerras y catástrofes, que estaban más allá de su comprensión. Francisco y Jacinta murieron pronto, ofreciendo su vida por la paz del mundo. Lucia se quedó, como le había prometido la Virgen, para extender la devoción de su Sagrado Corazón.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Cuaderno de Nueva York, de José Hierro

Después de miles, de millones de años,
mucho después
de que los dinosaurios se extinguieran,
llegaba a este lugar.
Lo acompañaban otros como él,
erguidos como él
(como él, probablemente, algo encorvados).

«Nueva York —afirma José Hierro— es un balcón al que asomarse para hablar de los temas de siempre: el amor, la muerte, las moscas, y para escuchar cómo canta Miguel de Molina. En mi libro salen Quevedo y Schubert, que nunca estuvieron en Nueva York. Creo que no sale nadie, de hecho, que pasara por allí... Bueno, sí, Wharhol y algún otro, pero es igual». Con su maestría habitual, José Hierro —un poeta de los que se entiende— establece en este libro un diálogo múltiple con la gran ciudad, en que tiempo y espacio entrelazan sus coordenadas. En sus poemas aparecen así figuras tan diversas como Beethoven y Gershwin, Alma Mahler y Ezra Pound, Miguel de Molina y Franz Schubert o Gloria Fuertes y Lope deVega.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono

«Hace aproximadamente cuarenta años, yo hacía una larga travesía a pie, en las regiones altas, absolutamente desconocidas para los turistas, en la vieja región de los Alpes que penetra hasta La Provenza. (…) En el momento en el que emprendí este largo viaje, entre los 1200 y 1300 metros de altitud, el paisaje estaba dominado por desiertos, eran tierras tomadas por la monotonía. Lo único que podía crecer ahí eran lavandas silvestres. Yo pasaba por esta región en su parte más ancha cuando después de tres días de camino me encontré en medio de una desolación sin igual».
Jean Giono, uno de los mayores escritores franceses del siglo XX, cuenta en este relato la historia imaginaria de Elzéard Bouffier, un pastor solitario que, con absoluto desinterés y sin esperar recompensa alguna se dedicó durante muchos años a plantar cientos de miles de árboles y transformó una tierra yerma en un paraíso. Un vigoroso mensaje contra la destrucción del planeta, un canto de amor a los árboles y al reino vegetal. El hombre que plantaba árboles (en francés: L'homme qui des arbres plantait) fue convertido en cortometraje de animación en 1987, dirigido por Frédéric Back.


Aquí tenéis la versión original en francés, con subtítulos en castellano:

domingo, 1 de mayo de 2016

Día de la madre: Un poema: La madre, de Dámaso Alonso

La madre*

No me digas
que estás llena de arrugas, que estás llena de sueño,
que se te han caído los dientes,
que ya no puedes con tus pobres remos hinchados,
deformados por el veneno del reuma.

No importa, madre, no importa.
Tú eres siempre joven,
eres una niña,
tienes once años.
Oh, sí, tú eres para mí eso: una candorosa niña.

Y verás que es verdad si te sumerges en esas lentas aguas,
en esas aguas poderosas,
que te han traído a esta ribera desolada.
Sumérgete, nada a contracorriente, cierra los ojos,
y cuando llegues, espera allí a tu hijo.
Porque yo también voy a sumergirme en mi niñez
antigua,
pero las aguas que tengo que remontar hasta casi
la fuente,
son mucho más poderosas, son aguas turbias, como
teñidas de sangre.
Óyelas, desde tu sueño, cómo rugen,
como quieren llevarse al pobre nadador.
¡Pobre del nadador que somorguja y bucea en ese
mar salobre de la memoria!

... Ya ves: ya hemos llegado.
¿No es una maravilla que los dos hayamos arribado
a esta prodigiosa ribera de nuestra infancia?
Sí, así es como a veces fondean un mismo día en
el puerto de Singapoor dos naves,
y la una viene de Nueva Zelanda, la otra de Brest.
Así hemos llegado los dos, ahora, juntos.
Y ésta es la única realidad, la única maravillosa
realidad:
que tú eres una niña y que yo soy un niño.

¿Lo ves, madre?
No se te olvide nunca que todo lo demás es mentira,
que esto solo es verdad, la única verdad.
Verdad, tu trenza muy apretada, como la de esas niñas
acabaditas de peinar ahora,
tu trenza, en la que se marcan tan bien los brillan-
tes lóbulos del trenzado,
tu trenza, en cuyo extremo pende, inverosímil, un
pequeño lacito rojo;
verdad, tus medias azules, anilladas de blanco, y las
puntillas de los pantalones que te asoman por
debajo de la falda;
verdad tu carita alegre, un poco enrojecida, y la
tristeza de tus ojos.
(Ah, ¿por qué está siempre la tristeza en el fondo
de la alegría?)
¿Y adonde vas ahora? ¿Vas camino del colegio?

Ah, niña mía, madre,
yo, niño también, un poco mayor, iré a tu lado,
te serviré de guía,
te defenderé galantemente de todas las brutalidades
de mis compañeros,
te buscaré flores,
me subiré a las tapias para cogerte las moras más
negras, las más llenas de jugo,
te buscaré grillos reales, de esos cuyo cricrí es como
un choque de campanitas de plata.
¡Qué felices los dos, a orillas del río, ahora que va a
ser el verano!
A nuestro paso van saltando las ranas verdes,
van saltando, van saltando al agua las ranas verdes:
es como un hilo continuo de ranas verdes,
que fuera repulgando la orilla, hilvanando la orilla
con el río.
¡Oh qué felices los dos juntos, solos en esta mañana!
Ves: todavía hay rocío de la noche; llevamos los
zapatos llenos de deslumbrantes gotitas.

¿O es que prefieres que yo sea tu hermanito menor?
Sí, lo prefieres.
Seré tu hermanito menor, niña mía, hermana mía,
madre mía.
¡Es tan fácil!
Nos pararemos un momento en medio del camino,
para que tú me subas los pantalones,
y para que me suenes las narices, que me hace mu-
cha falta
(porque estoy llorando; sí, porque ahora estoy llo-
rando).

No. No debo llorar, porque estamos en el bosque.
Tú ya conoces las delicias del bosque (las conoces
por los cuentos,
porque tú nunca has debido estar en un bosque,
o por lo menos no has estado nunca en esta deliciosa
soledad, con tu hermanito).
Mira, esa llama rubia que velocísimamente repique-
tea las ramas de los pinos,
esa llama que como un rayo se deja caer al suelo,
y que ahora de un bote salta a mi hombro,
no es fuego, no es llama, es una ardilla.
¡No toques, no toques ese joyel, no toques esos dia-
mantes!
¡Qué luces de fuego dan, del verde más puro, del
tristísimo y virginal amarillo, del blanco creador,
del más hiriente blanco!
¡No, no lo toques!: es una tela de araña, cuajada de
gotas de rocío.
Y esa sensación que ahora tienes de una ausencia
invisible, como una bella tristeza, ese acompasado
y ligerísimo rumor de pies lejanos, ese vacío, ese presentimiento súbito del bosque,
es la fuga de los corzos. ¿No has visto nunca corzas
en huida?
¡Las maravillas del bosque! Ah, son innumerables; nunca
te las podría enseñar todas, tendríamos
para toda una vida...

... para toda una vida. He mirado, de pronto, y he
visto tu bello rostro lleno de arrugas,
el torpor de tus queridas manos deformadas,
y tus cansados ojos llenos de lágrimas que tiemblan.
Madre mía, no llores: víveme siempre en sueño.
Vive, víveme siempre ausente de tus años, del sucio mundo
hostil, de mi egoísmo de hombre, de mis
palabras duras.
Duerme ligeramente en ese bosque prodigioso de tu
inocencia,
en ese bosque que crearon al par tu inocencia y mi
llanto.
Oye, oye allí siempre cómo te silba las tonadas nue-
vas tu hijo, tu hermanito, para arrullarte el sueño.

No tengas miedo, madre. Mira, un día ese tu sueño
cándido se te hará de repente más profundo y
más nítido.
Siempre en el bosque de la primer mañana, siempre
en el bosque nuestro.
Pero ahora ya serán las ardillas, lindas, veloces
llamas, llamitas de verdad;
y las telas de araña, celestes pedrerías;
y la huida de corzas, la fuga secular de las estrellas
a la busca de Dios.
Y yo te seguiré arrullando el sueño oscuro, se te-
guiré cantando.
Tú oirás la oculta música, la música que rige el
universo.
Y allá en tu sueño, madre, tú creerás que es tu hijo
quien la envía. Tal vez sea verdad: que un co-
razón es lo que mueve el mundo.
Madre, no temas. Dulcemente arrullada, dormirás en
el bosque el más profundo sueño.
Espérame en tu sueño. Espera allí a tu hijo, madre
mía.

* La madre, en D. Alonso, Hijos de la ira, Castalia, Madrid 1986, pp. 120-125. Junto a la niñez, el tema de la mujer (y, sobre todo, la madre) mueve al poeta a la expresión de una amorosa ternura. La niñez, recuerdo de la inocencia, y la mujer (madre), símbolo del amor, se combinan en este poema que, basado en una hábil superposición temporal, radicada en la memoria, convierte a la madre y al hijo en hermanitos que juegan juntos, recreando un mundo añorado.